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Bienvenido a AFADE, Asociación que ayuda y apoya de forma integral en sus aspectos sociales y sanitarios al enfermo de Alzheimer y sus familias.

Hospital Gómez Ulla, Madrid
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IN MEMORIAM María del Carmen García Guevara Mari Carmen tenía 26 años y bajaba a Sevilla por trabajo. Un día más. Había nacido en Inca, Mallorca, aunque los suyos eran de Rute, en Córdoba. Gente que se fue de Andalucía a buscarse la vida, como tantos. Y ella, la hija, acabó en Madrid, sola, trabajando en una agencia. Así se construye una vida ahora: lejos de tus orígenes. Aquella mañana cogió el AVE con una compañera. Iban juntas a trabajar. Su familia estuvo dos días buscándola. Pero la mala noticia llegó. En Urda acabó todo. Inca suspendió los actos de su feria. Un pueblo entero se puso de luto. A 800 kilómetros, Rute lloraba también. Dos pueblos que no se conocen, sintiendo lo mismo por ella. Por algo sería. Veintiséis años. Pobrecita. Acababa de empezar. Descansa, Mari Carmen. España no te olvida. Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana contaré quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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IN MEMORIAM Juan José García Palacios Terminó el turno de noche. Era guardia civil, tenía 26 años y estaba destinado en Madrid. Esa mañana salió de trabajar, cogió el AVE y se fue a casa, a su pueblo. El Palmar de Troya. Dos mil vecinos. De esos sitios donde todos se conocen por el nombre. Allí había jugado al fútbol de crío, en la cantera del equipo del pueblo. El club le ha despedido estos días con una frase: hay noticias que un pueblo nunca está preparado para recibir. Su madre fue a esperarle a Santa Justa. Fue de las primeras familiares en llegar a la estación. Me la imagino en ese andén, con el tren que no llegaba y nadie que supiera decirle nada. Pobre. Después vinieron los días de búsqueda. El pueblo entero compartiendo su foto. Y al final, la noticia. Un chaval de 26 años que salía de currar y volvía a casa. Descansa, Juan José. España te recordará. Yo te recordaré, DEP Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana contaré quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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IN MEMORIAM Fátima Báñez García La enterraron en su pueblo. Lo pidió su familia. Nada de Madrid: San Juan del Puerto, Huelva, donde nació. El obispo dio misa en la parroquia, a la que ella tenía devoción desde cría. Las campanas estuvieron tocando largo rato. Y el pueblo salió entero, con rosas blancas. Tenía 59 años. Fue diputada dos décadas y ministra de Empleo siete años, con Rajoy. Todo acabó en Urda para ella. Puedes estar de acuerdo con sus ideas o no. Eso cada uno. Pero miremos más allá. Mira por encima de los odios que nos han inyectado por sucios intereses. En Todos los Santos al menos. Y fíjate en algo que no admite discusión: nunca se fue de su pueblo del todo. Volvía siempre, amable, tranquila, hablaba con sus vecinos, contaba de dónde venía. Eso es raro cuando la casta cada vez vive más encerrada en su burbuja y sus privilegios, cada vez más ajenos a la gente y sus problemas. El Ayuntamiento lo dijo mejor que nadie: aquel día no despedían a una exministra, despedían a Fátima... a una de los suyos. Deja marido e hijos. Descansa, Fátima. España no te olvidará. Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana contaré quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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IN MEMORIAM Antonio Vázquez Ruano Tenía 74 años e iba a trabajar. Bajaba a Andalucía a ver fincas de ganado. A pisar el campo, a mirar toros uno por uno, a preparar la temporada 2027, esa que nunca podrá ver. Con 74 años, cogiendo el tren un miércoles a las ocho de la mañana. Nació en Linares en 1951 y se pasó medio siglo en la tauromaquia. Su gran pasión Empezó ayudando a su hermano, que era torero, y acabó llevando él las carreras de otros. Como apoderado. Un apoderado es el que va detrás. El que negocia, el que aguanta las tardes malas, el que aconseja... el que no sale en la foto pero lo mantiene todo en pie. Y tras él hubo grandes nombres: Cayetano, Curro Vázquez, Pablo Aguado, Matías Tejela... A su último torero lo cogió siendo un crío, cuando aún era novillero, y lo llevó más de 10 años. Hay gente que a su edad se sienta a ver pasar las tardes. Y hay gente como Antonio, llena de pasión, que se sube a un tren porque hay unos toros que ver y una temporada que montar. Y quiero hacerlo él. Descansa, Antonio. España te recordará. Todos lo haremos. Ahora verás Las Ventas desde el cielo. Tu plaza preferida. Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana contaré quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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IN MEMORIAM César Vicente Sanz César viajaba con su gato. En un maletín, en el vagón 8, asiento 13A. Un hombre de 63 años que se lleva el gato en el AVE. Era profesor en el IES Híspalis de Sevilla. De los que los alumnos recuerdan muchos años después, de esos que te marcan la adolescencia sin que tú te enteres en ese momento. Y tenía una costumbre con su hijo: escuchar a Bambino por las tardes. Los dos, el cantaor sonando, y ellos hablando de la felicidad y de lo que tiene de puro la gente. Eso hacía un padre con su hijo en Sevilla. Poner música y charlar. Que bonita estampa. Su hijo es actor. Un buen actor. Lo buscó por Instagram durante más de un día, pidiendo a gritos que alguien le dijera algo. Me emocionó verlo así. Él y su madre esperaron en Toledo. Lo describió como un infierno. No me extraña. Cuando por fin supo la cruda verdad, le escribió una carta pública... y de todo lo que le dio las gracias, lo que más dice de ese hombre ¿sabes qué fue? "gracias por dejarme ser como soy". Hay padres que enseñan a obedecer. Y hay padres que... te dejan ser como eres. Que te te apoyan, incondicionalmente. Y eso es muy bonito. Descansa, César. España te recordará. Tu familia y alumnos también. Yo te recordaré, DEP. Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana contaré quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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IN MEMORIAM Ana Martina Conte Grand Martina cruzó el Atlántico con gran ilusión. Quería conocer a su pequeño sobrino. El niño tenía 4 meses. Era el hijo de su hermano Jeremías, que lleva años en España. Y ella vino desde Argentina con sus padres, los tres, a conocerlo. Ese era el viaje. Un bebé al que abrazar. Por primera vez. Tenía 32 años. Había estudiado Podología en Buenos Aires y tenía un consultorio. Era muy atenta, incluso hasta había desarrollado una plantilla propia para tratar a sus pacientes. Trabajaba en lo suyo y lo hacía bien. Aquella mañana iba en el vagón 7, con Jeremías. Él sobrevivió. Con las costillas rotas y la escápula partida, pero vivo... Ella no. Sus padres estaban en España. Vinieron a conocer a un nieto y volvieron con una hija menos. Sus amigos la despidieron con tres palabras: siempre fuiste luz. Treinta y dos años. Y un niño de cuatro meses que no va a acordarse de ella. Nosotros sí te recordaremos. Toda España lo hará. Descansa, Martina. Pido por tu alma. Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana contaré quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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IN MEMORIAM Iván Romano Ramos Iván acababa de ser padre. Un recién nacido. De esos días en que no duermes, que miras a la criatura y no te lo crees. Tenía 42 años. Esperó 42 años hasta poder tener a ese niño. Y le dieron unas semanas para disfrutar de él. Era policía nacional, destinado en Alcalá de Guadaíra, que es también su pueblo. De allí era, de toda la vida. Nueve años jugó en la cantera del Estrella San Agustín, desde crío. Sus compañeros del club lo han despedido con una frase que no se le dedica a cualquiera: "era de esas personas ...que todo el mundo lo quiere". El miércoles iba en el vagón 8. Y en Urda se acabó para él. Su familia estuvo varios días moviendo su foto, buscándolo, esperando. Alcalá entera con ellos. Ese niño va a crecer oyendo hablar de su padre. Le dirán que era policía, que jugaba al fútbol, que todo el mundo lo quería... pero no podrá acordarse de él. Descansa, Iván. España pide por tu alma. Descansa en paz. Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana contaré quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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IN MEMORIAM David Martínez Méndez Cuando le preguntaron por David, su tío solo acertó a decir, aguantándose las lágrimas, que era un chico extraordinario en la plenitud de su vida. Y que era muy deportista. Y muy del Atleti. Que eso le encantaba, que era una de sus pasiones. Eso es lo que se dice de la gente a la que quieres. No el currículum: lo que le gustaba, sus ilusiones, lo que lo hacía diferente. David tenía 25 años. Era ingeniero, y aquel miércoles cogió el AVE por trabajo. Asiento 16A, vagón 7. Veinticinco años. Recién salido de la carrera, empezando a currar, cogiendo trenes como cualquiera que empieza... Hasta que llegó a Urda. Sus amigos se pusieron a buscarle en cuanto se enteraron. Su tío se plantó en Toledo. La familia recorrió el hospital de Toledo y luego el 12 de Octubre, por si estaba ingresado en alguno. Pidieron ayuda angustiados por redes: cualquier dato, por pequeño que fuera... El viernes por la noche llegó la Guardia Civil a casa. Traían malas noticias. 25 años y todo por delante. Qué pena más grande. Descansa, David. España reza por tu alma. Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana contaré quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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IN MEMORIAM Enrique Flores Enrique trabajó en la empresa de los bloquecitos de colores. Esa con la que construiste castillos de crío. Y antes, en Google. Piénsalo un momento. Un chaval de Leganés, donde su familia tenía una farmacia, que estudia Ingeniería de Telecomunicaciones y acaba en dos de las compañías más conocidas del mundo. Eso no se lo regala nadie. Eso se consigue con esfuerzo. Ya no vivía en Leganés desde hacía tiempo, pero cuando llegó la noticia, su ciudad lo nombró como uno de los suyos. Porque de donde te crías no te vas nunca del todo. Fue uno de los tres vecinos de Leganés que murieron en ese tren. La ciudad suspendió las actividades de Halloween, aplazó el pleno municipal y sus equipos guardaron un minuto de silencio antes de jugar. Un hombre que se pasó la vida haciendo cosas que llegan a mucha gente. Cosas que alguien, en algún sitio, estará usando ahora mismo. Descansa, Enrique. España reza por tu alma. Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana contaré quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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IN MEMORIAM Juan Ignacio López Espinosa Era cordobés, pero vivía en A Coruña. Y no por trabajo, sino por amor: su mujer era gallega. Así que hizo lo que hace un hombre enamorado cuando le pasan estas cosas. Lo dejó todo y se fue mil kilómetros al norte... y allí montó su vida y su familia. Tenía 63 años y era arquitecto. Pero el trabajo lo tenía en el sur, en Málaga. Así que se pasaba la vida cruzando España de punta a punta. De Galicia a Andalucía y vuelta para arriba. A los 63 años. Aeropuertos, trenes, maletas... siempre de camino a algún sitio. El miércoles iba en el coche 8 del AVE, bajando hacia el sur por trabajo... como tantas veces. Hasta que llegó a Urda. Quién se lo iba a decir. Su familia estuvo esperando hasta el sábado. Esperando y... esperanzada de que estuviera bien. Pero no llegó. Un hombre que nació en Córdoba, se enamoró en Galicia y trabajaba en Málaga. España entera cabe en esa frase. Descansa, Juan Nacho. España entera llora tu pérdida. Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana contaré quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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IN MEMORIAM David Benítez Domínguez Mientras lo buscaban, sus hermanos de la Soledad escribieron una frase: "David, tus hermanos te esperamos" Eso publicaron, junto a su foto y el número de su asiento (cuando aun cabía esperanza). Tres días después escribieron otra: "hasta que volvamos a encontrarnos..., hermano" Que sencillo... Pero qué bonito. David era costalero. De los que van debajo, cargando con el peso sobre la cerviz, sin que nadie les vea la cara. Y no en una hermandad, sino en dos: "la Soledad" y "Humildad y Paciencia", ambas de Chiclana. En la Soledad iba en la cuadrilla de la Virgen. Tenía 38 años. Era ingeniero, nació en Huelva y vivía en Sevilla con su mujer, que es chiclanera. De ahí su vínculo con el pueblo. Y tenía dos hijos. Pequeños los dos. Sus compañeros de cuadrilla, esos con los que uno pasa horas apretado hombro con hombro, dicen que era de los más queridos... a mí no me extraña, la bondad se refleja en su cara, ¿acaso no la ves? Descansa, David. Toda España siente tu pérdida. Que te lleve ahora Ella, que tantas veces la llevaste tú. Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana contaré quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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IN MEMORIAM Mercedes Irazola Bezares A su familia se lo dijeron a la una de la madrugada. Llevaban desde el miércoles esperando. Tres días y tres noches con el teléfono en la mano. Y la llamada llegó así, de madrugada, cuando nadie duerme pero todo el mundo está en silencio. Mercedes tenía 40 años y era de Logroño, aunque vivía en Madrid. Hija de un abogado conocido en la ciudad. Estudió Derecho y Relaciones Internacionales, y llegó a vicepresidenta de People & Culture en una multinacional de servicios lingüísticos. Con cuarenta años. Léelo otra vez. Cuarenta años y vicepresidenta de una compañía internacional. Eso no se hereda. Iba en el vagón 8. Su familia se plantó en Toledo y allí estuvo esos días. Su primo Jon, que es abogado, se encargó de hablar con la prensa para que ellos no tuvieran que hacerlo. Y cuando acabó todo, lo único que dijo públicamente fue dar las gracias. A la Guardia Civil, a la Cruz Roja, a los servicios de emergencia, al Arzobispado y a Cáritas... A todos y cada uno. Una familia destrozada acordándose de dar las gracias a los demás. Eso te lo dice todo. Descansa, Mercedes. España está de luto por ti. España llora tu pérdida. Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana contaré quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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IN MEMORIAM Ana Avilés Uruñuela Ana iba a la boda de su hija, ilusionada. Era el sábado, en Sevilla. Ella cogió el tren el miércoles, con tiempo, como se hacen estas cosas cuando una madre no se quiere perder nada. Tenía 68 años. El sábado, el día de la boda, Ana seguía desaparecida. La boda se suspendió. Y su hija, que esa mañana tendría que haber estado vistiéndose, acabó dando una muestra de ADN a la Guardia Civil para que pudieran identificar a su madre. El domingo por la tarde llegó la confirmación. No hay nada que añadir a esto. Solo una mujer que iba a ver casarse a su hija y que se quedó en el kilómetro 118. En Urda. Ojalá esa chica se case algún día y note a su madre feliz por ella en algún sitio. Así será, sin duda. Descansa, Ana. España te recordará. Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana contaré quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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IN MEMORIAM Patricia Fernández Häring Patricia enseñaba arquitectura a los niños. Coordinaba los talleres infantiles del Colegio de Arquitectos de Madrid. Cada año se inventaba algo para que los críos entendieran qué es construir. Dicen sus compañeros que les desbordaba de creatividad. Tenía 59 años y llevaba media vida en ese colegio. Vocal de la Junta de Gobierno, patrona de la Fundación. Pero un par de cosas que no son de currículum. La primera: montó un mercadillo, el Pop Arq, para que los arquitectos pudieran enseñar y vender lo que hacían con sus propias manos. Cuatro ediciones. Dicen que ella era el alma de aquello. ¿Pero los arquitectos hacen algo con las menos? pensarás. Pues sí lo hacen, y ese es justo el punto. Muchos arquitectos diseñan y fabrican objetos: lámparas, mobiliario, cerámica, joyería, piezas de madera... Es una tradición vieja de la profesión La segunda: impulsó un fondo para ayudar a los arquitectos que lo estaban pasando mal económicamente. El Colegio destina a eso hasta el 0,7% de lo que ingresa. Eso puede ser paro, enfermedad, una ruina tras un proyecto, lo que sea. Lo pensó ella. Y este verano, cuando los incendios de Madrid, se apuntó de voluntaria a inspeccionar las casas quemadas. El miércoles iba en el vagón 7. A ver una obra. Sus compañeros la han despedido con tres palabras: "gracias por tanto". Descansa, Patricia. Tenías mucha bondad, mucho altruismo. No te olvidaremos. Gracias por tanto. Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana contaré quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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IN MEMORIAM Antonia "Toñi" Barba Soler El viaje era un regalo de sus hijas. Dos días en Sevilla para sus padres. Él, Antonio, acababa de jubilarse. Pensaron que se lo merecían, que ya tocaba, que fueran a descansar y a pasear. Toñi tenía 59 años. Iba en el vagón 7 con su marido. Antonio se despertó entre los hierros. Y lo primero que hizo fue buscarla e intentar protegerla. Él salió vivo. Está en la UCI de Toledo. Ella no. Durante casi un día entero, sus hijas no supieron nada de su madre. Su abuela y su tía fueron a la Guardia Civil de Sevilla a dar muestras de ADN. Una de sus hijas, Sheila, le ha escrito una carta. Dice que no sabe cómo se sostiene todo esto sin ella. Y le promete que va a cuidar de su padre y de su hermana. Eso es lo que queda. Una hija de veintipocos prometiéndole a su madre muerta que se hará cargo de todo. Y un regalo hecho con todo el amor del mundo que acabó de la peor forma. Descansa, Toñi. España reza por tu alma. Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana contaré quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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IN MEMORIAM Eleuterio del Olmo, "Lute" Su hija llevaba un año sin verlo. Desde que Lute se fue de casa, la relación se había roto. Hubo divorcio, y ella se distanció. Un año entero sin hablarse. De esas cosas que pasan en muchas familias y que uno va dejando para más adelante. Y un día quedaron en una cafetería. Sandra llegó nerviosa. Hablaron de cosas normales, de nada importante... de lo que se habla cuando no sabes por dónde empezar. Pero quedaron. Se vieron. Se sentaron uno frente al otro. Lute tenía 50 años. Vivía en El Casar, en Guadalajara, y tenía dos hijos. El miércoles iba en el vagón 7, asiento 17C. Hasta que llegó a Urda. Su familia lo buscó durante 4 días. Sandra lo ha contado en El País. Y queda eso. Que llegaron a tiempo. Se reconciliaron antes de su partida... Por muy poco, pero llegaron. Si tú también tienes a alguien con quien hace tiempo que no hablas, ya sabes lo que toca... estamos de prestado. Descansa, Lute. España llora tu partida. Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana contaré quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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IN MEMORIAM David Jiménez Gil Lo han despedido llamándole "hombre de microscopios por oficio". Y es exactamente lo que era. Su trabajo consistía en llevar a los laboratorios españoles los aparatos con los que se mira dentro de una célula. Él no investigaba: ponía las herramientas en manos de los que investigan. Casi veinte años en la misma empresa, una casa alemana de óptica. La misma que fabricó el microscopio con el que Cajal descubrió cómo funciona el cerebro humano. Y fíjate en esto: en 2024, en un homenaje a Cajal celebrado en Salamanca, David fue el encargado de entregar microscopios a dos científicos españoles. Más de un siglo después, la misma marca, las mismas manos, disponiendo el instrumento. Tenía 49 años. Era bioquímico, estudió en Salamanca, hizo el doctorado en el Instituto Karolinska de Suecia y luego en Madrid. Había nacido en Montemayor del Río, un pueblo de la Sierra de Béjar, donde siguen viviendo sus padres. Este mes de octubre acababa de ascender. Nueva dirección, nuevo puesto..., ilusión renovada. Dedicó la vida a que pudiéramos ver una parte diminuta de la realidad... Ojalá ahora esté viendo el cuadro entero de la vida. Descansa en paz, David. España entera pide por tu alma. Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana contaré quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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IN MEMORIAM Francisco José Rico Ortega Curro tenía cinco hijos. El más pequeño, todavía en pañales. Esa es la noticia. Cinco. El mayor ya un chaval. El último, un bebé que no va a tener ni un recuerdo de su padre. Tenía 51 años y era granadino, aunque vivía en Madrid por trabajo. De esos que se van donde está el trabajo y dejan atrás a los amigos de toda la vida. Y volvía siempre. En Granada seguían los suyos. Trabajaba en un grupo de clínicas oftalmológicas, de director comercial. Su oficio era que más gente pudiera operarse de los ojos y seguir viendo. El miércoles cogió el AVE. Vagón 7, asiento 13C. Durante días estuvo en la lista de desaparecidos. Y cuando llegó la noticia, le dijeron a su familia que ya lo contaban entre los fallecidos, porque aún no habían podido identificarlo. Cinco hijos esperando en casa mientras a su madre le decían eso. Va a dejar mucho vacío. Descansa, Curro. España reza por tu alma. Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana contaré quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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IN MEMORIAM Nelson Bernardino Estaba feliz, acababa de ascender. Después de años en los trenes, de turnos y kilómetros, le habían dado el puesto que quería por fin. Llevaba poco con él. Tenía 49 años y era portugués, de Vila Nova de São Bento, un pueblo del Alentejo. De allí se vino a Madrid y aquí se quedó, trabajando para Iryo. Aquel miércoles estaba de servicio. No era un pasajero sino tripulación. Iba en el último vagón del Iryo. El último vagón. Justo el que se llevó el golpe del AVE. Y hay una frase de sus compañeros que se me ha quedado clavada. Dijeron que era "un dolor que creían que no iban a volver a sentir". Porque claro, esta gente ya enterró a los suyos en enero, en Adamuz. Nueve meses después, otra vez. Los que trabajan en los trenes son los que más están pagando esto. Descansa, Nelson. Hoy rezaremos por ti. España no te olvidará. Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana contaré quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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IN MEMORIAM María de los Ángeles Mazo Banegas Ángeles se fue de Madrid a un pueblo. Hace seis años se instaló en Cuevas de San Marcos, en la sierra norte de Málaga. Allí montó un hostal. Lo llamó R-Conecta, que ya dice bastante de lo que ella buscaba y de lo que quería ofrecer. Y aquella madrileña de 44 años se integró tanto que ahora el pueblo entero la llora como a una de los suyos. Lo ha dicho su alcalde: formaba parte de la vida del municipio. Hay otra cosa suya que me gusta especialmente. Colaboraba con la protectora de animales del pueblo, que se llama El Arca. Ayudaba a recoger y cuidar a los perros y gatos que nadie quiere. Una mujer que deja la ciudad, se busca la vida en un pueblo pequeño y encima saca tiempo para los animales abandonados. Mucha gente habla de hacer eso, pero nunca lo hace... Ella lo hizo. En el accidente de Urda resultó herida. La llevaron al hospital pero no pudo salir de allí. Peleó hasta el final. Descansa, Ángeles. Toda España te recordará. Pidamos por su alma. Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana contaré quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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