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Diletante Ilustrado. Sea el Principio del Fin o el Fin del Principio: toca empujar #DemosistoPorSiempre

Krakozhia
Joined July 2021
Uno de los problemas del exiliado es el de los cambios de lealtad (geo)política. Si en el país de acogida confrontas a los aliados locales de quienes te expulsaron de tu país natal, todo es más fácil. Es lo que nos sucede en México a cubanos y venezolanos adversos a Morena, aliada del castrismo y el chavismo. Lo complejo es cuando, en el destino de tu exilio, encuentras gente que impulsa una agenda lesiva para tu nuevo status -como migrante o como demócrata- pero que a la vez apoya la causa de la liberación de tu patria. Ese es el dilema hoy de tantos cubanos y venezolanos en EEUU, objetivamente divididos entre el rechazo a las tendencias autoritarias y xenófobas MAGA y su agradecimiento (Venezuela) y esperanza (Cuba) por un gobierno (Trump) que ha tratado a las dictaduras -la cubana, con menos incoherencia- del único modo que entienden: con la lógica de la fuerza. Así que el problema es no es tan simple como que algunos cubanos y venezolanos republicanos sean unos reaccionarios traidores a los latinos -latinos que, recuérdese, dieron amplio apoyo a Trump en 2024- o que otros hayan traicionado su causa originaria, al votar por los demócratas. Cual identidad y que lealtad prima en cada quien, en cada momento, es la causa principal de nuestras preferencias mutantes. En mi caso, como es obvio, la preferencia es clara: en México confronto un populismo de izquierda iliberal, hermano menor del autoritarismo de izquierda antiliberal de la Cuba que perdí. En EEUU, donde resido temporalmente hace casi un año, la situación es más complicada. Hay que reconocerlo. Pero también es menester reconocer que las esperanzas de recuperación democrática que algunos celebran en y para EEUU, se ven difusas o incluso adversas para Cuba y Venezuela. Porque sin la intervención del 3 de enero de 2026 -claramente violatoria del Derecho Internacional- el régimen de Maduro seguiría atornillado en el poder, pese a la heroica resistencia popular. Porque sin las sanciones y amenazas del primer semestre de este año, el régimen cubano no había abierto las reformas más audaces de su historia reciente. Y nada de lo que vino luego -los acuerdos petroleros con Delcy, las negociaciones con el Cangrejo, las incoherencias e inmoralidades de todos estos meses- puede borrar esa realidad. De hecho, el problema es que ese lenguaje -de la fuerza- no se llevó hasta el final, mientras se tenía todo el poder institucional y apoyo social; al tiempo que se desconoció la importancia de sumar aliados, cuidar los lenguajes, hacer todo de un modo menos improvisado y vulgar. Quien esto escribe pertenece a una tradición político intelectual -liberales de Guerra Fría - que busca hacer del mundo un sitio amable para la libertad, la justicia y la igualdad; sin ignorar los monstruos que nos rodean y lo gobiernan. Mis ideas respecto a estos temas, en relación con el país que sustantivamente me duele e importa (Cuba), las he dejado expuestas en varios textos e intervenciones públicas, a lo largo de este convulso y duro año que casi termina. Ustedes pueden leerlas, si así lo desean. Porque es ese sentido -el de encontrar la verdad en el punto donde lo probable, lo deseable y lo posible se cruzan- el que da razón de ser a mi condición intelectual y civil. Con la que honro, en la medida de mis posibilidades, la memoria de mis muertos y el futuro de la gente que quiero -incluidos mis valientes colegas de la intelectualidad y sociedad civil independiente- en aquel rincón del Caribe que me importa más que cualquier otra parte de este mundo.
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La política real aborrece los binarismos simples. En todo caso, se entiende mejor desde mi archirrepetida frase de Scott Fitzgerald sobre la actitud de una mente inteligente. Después de lo sucedido ayer, el futuro de Cuba, Nicaragua y Venezuela se ve igual de incierto, pero por otras razones. Y eso no puede explicarse creyendo historias de Republicanos liberadores y Demócratas cómplices, o viceversa. Tampoco de exiliados que abrazan, por pura maldad, al MAGA o se convierten al DSA. Hay, por lo menos, cuatro variables en esta ecuación: a) qué partido -y cuál de sus fracciones- afecta más la integridad de la democracia en EEUU, b) qué partido -y cuál de sus fracciones- afecta más el cambio hacia la democracia en Cuba, Nicaragua y Venezuela; c) qué capacidad y voluntad tienen los exilios de las tres naciones de anclar -y qué recepción encuentran para ello- en modo bipartidista su agenda; d) que lealtad prima en cada votante cubanoamericano, nicaraguense americano o venezolano americano concreto, con su país de origen o su país de adopción. Estamos listos para esta tener, sin simplismos, esta conversación?
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Esta noche nos recuerda, entre otros asuntos, que en un país como EEUU el Presidente, el Partido, el Estado y el Sistema no son una y la misma cosa. A pesar de la polarización, las amenazas, las trampas y los chantajes. Y que es posible rechazar con votos al líder y su partido, en elecciones organizadas por el estado; activando, honrando y preservando el sistema que lo posibilita. Justo lo que es imposible en China, Cuba, Rusia y una larga lista de lugares. Se llama, con todos sus bemoles, "democracia"
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En medio de un coro mayoritario -ilustrado o no- que confunde un homenaje honesto con una apología boba -que hace poca justicia al homenajeado- Roger Bartra ofrece aquí una mirada diferente, necesaria. El único problema del texto -y es un error grande, porque implica una falla de diagnóstico, con implicaciones intelectuales y políticas- es que Bartra sigue confundiendo lo que es ser de izquierda con una postura normativa, que oculta la realidad histórica e ideológica de las tendencias iliberales/antiliberales de la izquierda latinoamericana. Las que han sido, sino mayoritarias, al menos hegemónicas en su capacidad de cooptar ambitos politicos e intelectuales. Es decir: uno puede ser congruentemente de izquierda -porque militas en sus partidos y movimientos, porque tus pares nacionales e internacionales te reconocen como suyo, porque repite sus dogmas y rituales fundantes- y ser un autoritario. Incluso, pasar de ser un radical a un reaccionario (recordemos la famosa frase de Arendt al respecto) con poco trauma y tiempo para ello.
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Elecciones & Caipirinha Las elecciones son el mejor modo descubierto por las comunidades humanas -en especial por las sociedades grandes y complejas, donde la democracia directa confronta limitaciones estructurales- para procesar sus diferencias y elegir/cambiar a sus gobernantes. Si quieren leer el mejor argumento a su favor, lean al A. Przeworski de toda la vida, antes de que perdiera la cabeza -a confesión de parte, relevo de pruebas- con la segunda venida de Trump. Un poco de J. Keane, algo más romántico pero igual de sofisticado, tampoco les hará mal. Las elecciones pierden integridad de modo puntual, parcial y total. Puntual, cuando en democracias defectuosas se les manipula a lo largo del proceso -ex ante la jornada electoral, con repartos populistas- sin que el resultado final se altere sustancialmente por el manoseo. Parcial, cuando en autoritarismos competitivos la cancha está sistemáticamente inclinada -ex ante y el mismo día, combinando clientelismo, coacción, fraudes varios y árbitros parcializados- a favor del oficialismo, por lo que la oposición compite en seria desventaja y casi nunca gana. Totalmente, cuando en autocracias hegemónicas o cerradas, la elección es sustituida por una votación legitimadora, carente de pluralismo, competencia o libertad de voto, donde la oposición es proscrita. Lo sucedido el pasado domingo en Brasil pertenece a la primera categoría: elecciones mayormente democráticas, con pérdida puntual de integridad. Pero dada la estrecha diferencia entre candidatos durante la primera vuelta, el anuncio y ejecución de las políticas clientelares (en especial las nuevas) pudieron ser importantes para inclinar la balanza con sectores tradicionalmente no lulistas. En pequeños empresarios urbanos y en estados del sur, se calculan en algunos millones los beneficiados que no contaban en los caudales del PT. Hay que decirlo claramente: en Brasil no hubo fraude ni coacción, pudiendo la gente votar libremente. El claro éxito comunicacional y movilizativo de la campaña de Lula es directamente proporcional a la arrogancia, improvisación y falta de liderazgo de Bolsonarito Jr. Un tipo que no ha tenido la estatura de liderazgo para defender la confianza que depositó en él la mitad del país, pero ahora anda quejándose a casi 7000 kilómetros de Ipanema. Comparándose, para colmo, con José Martí y María Corina Machado. Hazme el puto favor... que ningún político de la actual derecha latinoamericana tiene a cuestas un lastre de golpismo como el suyo. Así es niños, no le hagan caso a CLACSO Pero el uso clientelar de recursos estatales (lo mismo que hizo, por cierto, Papi Bolsonaro en 2022) es una práctica democráticamente reprobable. Pertenece al repertorio del populismo latinoamericano y sus primos del Norte y Sur Globales. Y de sus parientes neoliberales. Y del mismo modo que lo criticamos con Peña Nieto (se acuerdan de aquel sujeto?) y que gritamos hoy cuando lo hacen Trump y Netanyahu, creo que deberíamos cuestionarlo ahora que lo hizo Lula. *Las discusiones sobre las cuestionables credenciales democráticas de ambos candidatos en materia de política exterior y afinidades ideológicas, las dejamos para otro momento... Ver menos
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Algunos gobernantes puede ser malos por su incapacidad intelectual. Otros por su ambición de riqueza. Aun otros, por una propensión patológica a la crueldad. Este tipo, que ha fallado con prácticamente todas las promesas, causas y personas con las que se ha comprometido en su corta carrera política, es una combinación de todo eso: incapacidad, ambición, crueldad. Definido por una única condición -la vileza- es incapaz de respetar el valor, el éxito, el dolor y el sacrificio ajenos. El daño que Trump ha hecho a la estabilidad doméstica y el prestigio global de los Estados Unidos es inconmensurable. Y así como en otros sitios -China, Rusia, Cuba, Nicaragua, Norcorea- el fin del Dictador es la condición principal para la transformación de las Dictaduras, la derrota electoral y política de este aspirante a Dictador es una condición esencial para la preservación de la Democracia. Nota 1: Quienes deseen tomar este comentario como armas arrojadiza contra aquellas causas -Cuba, Nicaragua, Venezuela- donde el rol de EEUU ha sido, con o sin Trump, relevante, sugiero dediquen sus energías a convencer a los otros gobiernos e instituciones internacionales que abandonaron a nuestros pueblos a su suerte. Nota 2: A quienes -cubanos, nicaragüenses, venezolanos- confundan necesidad con virtud, equiparando la necesidad de contar con un aliado geopolítico insustituible (los EUA) con la adoración servil y adolescente del tipo que está jodiendo a ese gran país -sin salvar a los nuestros- sugiero dediquen sus neuronas a aprender que no se escapa de una dictadura decrépita para alabar a un aprendiz de dictador.
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Hoy, durante una larga conversación con una querida colega en torno a las posturas del gremio académico en torno a la crisis cubana, se ordenaron en mi cabeza algunas ideas y recuerdos, que quiero compartir aquí. Como para desarrollarlos a cabalidad necesitaría un libro, los voy a resumir telegráficamente. Porque aquello que uno no puede decir en pocas palabras, no vale la pena que sea dicho. Voy.... A la totalidad de los cubanos -y en menor medida, a los venezolanos- se nos despacha políticamente de modo simplista bajo la etiqueta de "ultraderechistas". Con independencia de si una amplia parte de nuestros compatriotas -en la isla o emigrados- elige con pleno derecho calificarse a sí mismos desde esas coordenadas, nuestros jueces intelectuales foráneos simplifican con el uso de una caricatura ideológica algo que es más profundo. Sin querer entender que la maldición básica que nos afecta a los cubanos es haber sido despojados de todos los derechos que hacen una existencia humana digna de tal nombre. Es desde ese despojo -y en contra de sus efectos- que algunos cubanos van poco a poco descubriendo y construyendo una cosa llamada "política", previamente arrasada por el totalitarismo. Lo hacen leyendo las palabras antes censuradas, aprendiendo la maldad de una ley injusta y la falacia de una petición ignorada, saliendo a una protesta en la calle...hasta llegar, por efecto acumulativo, a una ruptura personal y total con el sistema. Por tanto, leer Cuba con los lentes de quien vive en una democracia - un sistema donde las ideologías tienen toda la posibilidad de organizarse y expresarse como tal, diferenciando a tirios y troyanos- es un craso error de comprensión sociologica. Los cubanos hoy somos ante todo, en nuestras versiones activas o pasivas, defensores o enemigos del sistema. Todo lo demás -los "ismos" de cada quien- sigue existiendo pero su status es simplemente secundario. De ahí que los colegas que, con su despensa llena, sus hogares no profanados, sus derechos respetados y su cabeza repleta de conceptos, se sienten hoy con la capacidad de caricaturizar los motivos y naturaleza del rencor y anhelo de los cubanos, pecan cuando menos por simplificación. Para eso, caramba, no se habría gastado tanto tiempo y presupuesto -de sus padres o del contribuyente- para que obtuviesen un PhD. Pero el otro problema es ignorar como el radical rechazo de una mayoría de los cubanos hacia cualquier cosa que les recuerde a las izquierdas (incluidas las democráticas) no nace de una sofisticada disquisición ideológica, sino del asco ante el silencio cómplice y el apoyo franco de socialistas de distinto pelaje a la dictadura cubana. Y como "dato mata relato", les recuerdo que en el último cuarto de siglo en este vecindario pachamámico ha pasado lo siguiente: Hemos tenido dos ciclos de "mareas rosas" que abarcan la mayor parte del periodo, en los cuales una mayoría del continente -y en especial sus principales países- fueron gobernados por mandatarios de izquierda democráticamente electos. En Argentina y Brasil, en Colombia y México, en Chile y Uruguay. Sus gobiernos fueron incapaces -por dogma, cálculo o temor a sus parientes mafiosos de la Habana- de promover y acompañar una transición sin injerencia de Washington. El primo lejano de Madrid le siguió la pauta. No pudieron, supieron o quisieron hacerlo. Lo mismo, por cierto, es valido para Venezuela. Eso pasó cuando desde "el Imperio" había actitudes que sugerían una postura menos injerencista hacia la región -Obama pidiendo un nuevo comienzo y disculpándose por intervenciones de EEUU en el pasado- o incluso una injerencia activa en favor de los "progresistas" -Biden movilizando los recursos de la diplomacia, la CIA y el Pentágono contra un plan golpista contra Lula- ...todos fueron correspondidos con burlas y desdenes. Tal vez ahora, que tienen a un Trump sin recato y con ambición desbordada respirando agresivamente en sus nucas, reflexionen sobre tantas oportunidades perdidas. Cierro con este video, de una conversación sostenida hace algunos años, en la que hice referencia a esos mismos temas. Y lo hago citando aquella frase memorable de Aron, que tantas veces he repetido para quienes deseen comprender la existencial tragedia de los cubanos: "en política a veces no es se trata de elegir entre el Bien y el Mal, sino entre lo Preferible y lo Detestable". Colegas, si no van a ser empáticos con nuestro repudio frente a lo detestable, mejor retírense a sus oficios acostumbrados. A fin de cuenta, en la crisis civilizatoria que nos sacude por todo el orbe, hay un gran capítulo pendiente sobre que carajo hacer con nuestra diletancia ilustrada
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La edad de la insolencia La mayoría de nosotros estamos aquí condenados -por nuestra condición social, decisión personal o ausencia de poder- a habitar estos predios signados por la irrelevancia política. Somos observadores pasivos y, si bien nos va, fuentes de consulta para otros que multiplican -a veces irresponsablemente- nuestra voz. Por eso este post va para quienes, olvidando o ignorando lo anterior, aconsejan desde el privilegio de la irrelevancia. Y para quienes, teniendo un pasado y un presente con algo de poder, lo enfangan con su silencio cobarde. Habiendo llegado a lo que mi amigo Raudiel llama "la edad de la insolencia", voy a pisar a fondo el acelerador. Para los primeros, en su diván: dejen de exigirle a María Corina Machado una ruptura y enfrentamiento frontales con el gobierno de EEUU. Ella está seguramente más molesta que la mayoría de sus consejeros, pero a diferencia de ellos -y de todos nosotros- sabe que debe cuidar cada palabra, cada silencio y cada acción. Y enfocarse, ahora con nuevos riesgos, en sortear las trabas que ponen a su regreso los enemigos de siempre y los aliados antiguos, devenidos en conocidos problemáticos. Ella tiene una promesa con su gente, procura honrarla y no puede enemistarse con quien sí puede vetar, tout court -y no ambiguamente, como ahora- su retorno inmediato. Entendieron? No se hagan los bobos. Voy con la segunda parte y destinatarios de este reclamo. Para los oportunistas "progres" de Latinoamérica y Europa que apoyaron o solaparon al chavismo -prácticamente toda la izquierda de ambos lados del Atlántico- y para quienes en el Partido Demócrata de EEUU solo tienen como meta, por demás legítima, derrotar a MAGA: dejen de hacerse pasar por dolientes sinceros de MCM y de la causa venezolana. No la empujen, invoquen o alaben ahora, porque lo único que realmente desean es provocar una crisis entre el liderazgo de la oposición mayoritaria y la potencia tutelar. de Venezuela. Todo para joder a Trump. Para los cobardes "defensores de la libertad", esos mandatarios de derecha latinoamericanos y políticos de EEUU que cuando eran candidatos en elección invocaron el ejemplo y la solidaridad con Venezuela como su causa, no se hagan los pendejos. No se callen la boca ni digan -como Mulino o Milei- que eso "es cosa de los venezolanos" o que "la transición llegara algun dia pero el cambio es con EEUU". Si a ustedes se olvidó vuestro pasado, a muchos no. Les recordaremos vuestras promesas, poses e incosistencias. Y si ustedes aceptan ser meros sheriff locales del continente Donroe, del otro lado hay un pueblo y una mujer que han luchado por 27 años contra la tiranía. Va de retro, alimañas y mamertos Viva Venezuela Libre, Viva María Corina Machado.
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(2) I have previously written about the nature of the Cuban regime, the script followed by its officials, and the imperative for multidimensional pressure—including direct, concrete action—that places the elite under an existential threat. If this does not happen—as is currently the case—that elite will only become emboldened, thereby undermining the credibility of U.S. policy in the eyes of the hemisphere and, given the policy's centrality to the broader global agenda, the world at large revistafal.com/fal-26-2/
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