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Principales claves de la aplastante derrota que sufrió ayer Trump en Estados Unidos:
1. Al ultraderechismo y a los algoritmos diseñados para beneficiar ese marco discursivo no se les gana con tibieza ni moderación, sino con frontalidad, inteligencia táctica, comunicación audaz y, sobre todo, claridad ideológica. Ayer una socialista casi gana en Florida -bastión ultra- y un musulmán progresista ganó cómodamente en Michigan un estado tradicional mayormente blanco. Mientras que Mamdani se mantiene como el alcalde más popular en todo EE.UU. El progresismo que le habla al votante sobre sus problemas concretos no tiene que renunciar a sus convicciones ideológicas para ser electoralmente viable.
2. La ultraderecha anti diversidad y pro orden dominante, cuando ganó Trump en 2024, creyó que su llamada batalla cultural había triunfado. De ahí la agenda racista que implementaron y promovieron por todo el mundo. Bueno, ayer fue elegido el congreso más diverso de la historia de Estados Unidos: el primer musulmán al Senado, la primera mujer negra gobernadora, una mujer latina y progresista ganó la gobernación de Texas, el primer gay al Senado y la primer indígena nativa como gobernadora. La batallita cultural anti diversidad es viral en redes. Pero en escenarios electorales reales y complejos tiene patas muy cortas.
3. Israel es un elemento tóxico y electoralmente perdedor en Estados Unidos. Como advertí hace dos años esto implica un cambio fundamental en el ecosistema político estadounidense ya que el apoyo a Israel fue un sentido común construido durante décadas con billones de dólares. Ayer, prácticamente todos los candidatos críticos de las actuaciones de Israel ganaron ampliamente. Hay una subjetividad transversal en EE.UU. que ve ese estado como algo negativo. Lo cual tendrá repercusiones geopolíticas significativas a futuro.
4. Los ciclos políticos, en las sociedades actuales marcadas por la desconfianza e incertidumbre, suelen ser cortos. Es claro que el ciclo reaccionario que comenzó en 2023-24 se ha agotado en medio de sus propias contradicciones y falta de resultados. Habrá que ver qué signo tendrá este nuevo ciclo; que de momento no tiene una característica ideológica única.
5. En estos tiempos de profundización de las desigualdades y precariedad existencial de la gente (no solo material) el anticomunismo mete cada vez menos miedo. Fuera de sectores ideológicamente intoxicados y segmentos manipulables debido a experiencias personales recientes (como venezolanos y cubanos) a la gente común, en especial las juventudes, no le dice nada el antiizquierdismo. Para un joven endeudado por estudiar, un adulto mayor con pensiones cada vez más precarias o una madre soltera con tres trabajos, la idea de la lucha entre capitalismo versus comunismo es puro humo. La gente quiere soluciones concretas. Al tiempo que nota que el sistema bajo el que vive, lo realmente existente, cada vez le genera menos bienestar.
6. Las mujeres siguen sosteniendo lo que queda de democracia porque son el sector social donde menos ha penetrado el ultraderechismo antidemocrático e intolerante. Cuando las mujeres salen a votar masivamente la ultraderecha pierde. Pasó en Brasil y ahora en EE.UU.
7. Los tecnoligarcas, en una muestra de idiotez sin límites (curioso porque ellos se creen dueños de una inteligencia única en la humanidad) se vincularon demasiado con Trump y ahora son odiados por la abrumadora mayoría de los estadounidenses. Se viene una ola de requerimientos y demandas contra esos individuos y sus empresas y la mayoría del pueblo aplaudirá. En política, algo de lo que ellos no saben, los excesos se pagan caro y las razones siempre hay que estarlas construyendo.
8. Los latinos, mujeres y afroestadounidenses son las tres fuerzas electorales determinantes de Estados Unidos. Y eso se profundizará con el tiempo debido a cambios demográficos y culturales en curso. Es posible que este gobierno Trump sea la última vez que un proyecto supremacista y antinmigrante llegue al poder en EEUU.
Sostuve un fructífero encuentro con la embajadora de Turquía en RD, Emriye Bağdagül Ormancı, en ruta hacia la COP31 en Antalya. Conversamos sobre prioridades compartidas: economía circular, protección costera, transición energética y financiamiento para la adaptación. 🧵👇 – at anto Domingo de Guzmán, Dominican Republic
Frente al desafío climático global, la articulación diplomática y el multilateralismo son herramientas indispensables para defender las comunidades más vulnerables. #AcciónClimática 🇩🇴🇹🇷 – at anto Domingo de Guzmán, Dominican Republic
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Mi análisis sobre la actual situación del Partido Demócrata de EE.UU:
El Partido Demócrata tiene una oportunidad histórica para reconectar con la clase trabajadora estadounidense. Para volver a ser el partido que enfrenta la codicia de las corporaciones en nombre del interés general. Fue esa lucha, en clave de un pacto capital-trabajo en beneficio de los trabajadores, lo que, bajo el gobierno de Franklin Delano Roosevelt (FDR), permitió el surgimiento de la gran clase media estadounidense.
Hoy Estados Unidos está en una situación similar a aquella época en que surgió la necesidad de dicho pacto (la historia se repite dijo el viejo de Tréveris). La desigualdad ha vuelto a situarse en magnitudes parecidas a las de finales de la Gilded Age. Con unos billonarios que aprovechan sus riquezas para controlar la política, y así, moldear leyes y la institucionalidad según sus intereses. Lo que eleva la concentración económica a límites que rompen el contrato social. Fue ese marco que condujo a los desastres del crack de 1929. Contexto que impulsó la llegada de FDR y la era progresista que este inauguró en EE.UU. Cuando el partido demócrata se convirtió en el vehículo electoral de los trabajadores. Primero blancos y, décadas después con el impulso del movimiento de los derechos civiles, también negros. Y más adelante de los latinos.
Las contradicciones propias de la crisis de finales del siglo XX, con la emergencia del capitalismo financiero globalizado y la segmentación de las causas progresistas en muchos pedazos guiados por lógicas de identidad, rompió el vínculo del partido demócrata con los trabajadores. A lo que debe añadirse la captura de este por parte de las grandes corporaciones, así como la adopción del gobierno Clinton de la agenda neoliberal: recortes al Estado y desregulaciones del mundo financiero. Los demócratas pasaron a ser el partido de los sectores cosmopolitas de las grandes ciudades y de la arrogante clase media meritocrática.
Barack Obama, el primer presidente negro, reconectó en algo al partido demócrata con los trabajadores. Especialmente en su primara campaña con su discurso de esperanza, igualdad y unión entre todas las razas y credos que componen Estados Unidos. Pero su gestión nunca se salió del marco neoliberal en lo económico ni meritocrático en lo cultural. Pero el desastre neoliberal seguía destruyendo la clase media estadounidense vía la desindustralización. El gobierno de Obama no supo responder. Tampoco supo articular respuestas para el resentimiento blanco fruto de la meritocracia que él mismo, como hombre negro educado en Harvard e intelectualmente refinado, encarnaba.
Ahí surgió Trump. Un millonario blanco de estilo grotesco, inculto y abiertamente anti intelectual. Capturó gran parte del voto trabajador (en especial blanco) en 2016. Su gobierno (desastroso e inepto como era previsible) facilitó que los demócratas vuelvan con Biden. Pero la gestión Biden no se salió del marco del capitalismo financiero (ahora tecnocapitalismo) y meritocracia cosmopolita. Por ello pudo volver Trump en 2024. Porque las condiciones de posibilidad que dan lugar a la lógica trumpista no fueron corregidas ni económica ni política ni institucionalmente.
Y así Estados Unidos ha llegado al contexto de hoy. Donde solo un partido demócrata que vuelva a ser el partido de los trabajadores podrá frenar a un trumpismo devenido en abierto proyecto fascista y supremacista. Con una gestión posdemocrática: violenta en su política exterior y destructiva a lo interno. Que puede llevar ese país a una guerra civil.
Los demócratas pueden ser lo que fueron con FDR. Es el llamado que hacen Sanders, Mamdani, AOC, Al Sayed y otros. Que en el lenguaje político estadounidense pasan como "radicales", pero que, en el fondo, no son más que socialistas democráticos al estilo nórdico o europeo en general. Que lo que piden es recomponer el contrato social con más derechos para la clase trabajadora, regular los grandes capitales y democratizar las instituciones. En esencia, ser que lo ya fue el partido demócrata en un pasado de extremas desigualdades al cual se parece cada vez más este oscuro presente estadounidense.
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The New Yorker, is now interested to study the Brazilian working class. They look at André Janones and "Lula’s Army" and call it a "tech-savvy" miracle that reversed the far-right surge.
But they are missing the profound civilizational shift that just took place.
Let us look at the material reality of those three weeks between the first and second rounds.
For years, the empire and the domestic oligarchs treated the internet as their private property. They used Silicon Valley algorithms, dark money, and decentralized right-wing troll farms to isolate, exhaust, and manipulate the public.
When Flávio Bolsonaro took the lead in the first round, the left didn't just buy better ads. André Janones digitized the physical solidarity of the streets. He organized millions of ordinary Brazilians into "Lula’s Army," synchronizing their messaging to manually overpower the algorithm.
The strategy was so devastatingly effective that the Global North is now begging the Global South for the blueprint. Spain’s Prime Minister Pedro Sánchez has requested Janones’s help, and in France, activists are studying "Janonisme" to fight the far-right.
Why is the institutional media in New York and Paris suddenly looking to a Brazilian politician to learn how to survive the digital age?
Because for a decade, the empire believed the working class was too atomized and too exhausted to fight back online. They thought the digital realm was permanently locked behind algorithms controlled by right-wing billionaires.
But Brazil proved a beautiful, undeniable truth: when ordinary people—the nurses, the bus drivers, the students—synchronize their dignity, no algorithm can contain them. The left didn't just "hack" a social media platform; they broke the empire's digital enclosure.
The Global North spent billions building a digital cage for the world.
But the Brazilian working class just figured out how to pick the lock, and now the rest of the world is asking them for the key.
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La APD lamenta el fallecimiento del señor Pedro María Barias Díaz, padre de la compañera Margarita Barias, miembro de su Dirección Nacional.
Sus restos serán velados en la Funeraria Jorem, en Baní.
La APD expresa sus condolencias a sus familiares y allegados.
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Mi reflexión sobre las elecciones de hoy en Brasil:
1. Lula no compitió con Flávio Bolsonaro. La competencia fue contra algo mucho más grande y, posiblemente, insuperable en las actuales condiciones históricas. El rival de Lula fue el tecnocapitalismo. Que se metió de lleno en Brasil como no lo había hecho en otros escenarios electorales. Lo vimos cuando META, empresa matriz de Facebook, Instagram y Whatsapp, fue descubierta beneficiando a Bolsonaro. Se configuraron tanto Facebook como Instagram para afectar los contenidos favorables a Lula; con las herramientas de IA de ambas redes impedidas de generar videos y afiches sobre Lula, pero sí sobre Bolsonaro. Y las dos primeras semanas de la campaña de segunda vuelta era notorio cómo las publicaciones a favor de Bolsonaro tenían mucho más alcance. Estas redes sociales y la IA no son meras herramientas; son la infraestructura por la que circula la inmensa mayoría de lo que la gente considera información. Al tiempo que son el principal medio de socialización en el mundo actual.
Los dueños de esa infraestructura, piezas clave del proyecto neoimperial que despliega Trump, saben cómo intervenir unas elecciones para crear mayorías electorales. En este caso para que ganen los candidatos/partidos que les prometan ampliar sus negocios en nuestros países. Especialmente en lo que toca a acceder a recursos energéticos para alimentar sus centros de datos y extraer minerales críticos. Componentes indispensables en la actual carrera por liderar el desarrollo de la IA frente a China que despliega el Estados Unidos de Trump a través de las empresas privadas que controlan este proceso en territorio estadounidense. Las ultraderechas están siendo deliberadamente beneficiadas por los algoritmos para crear mayorías electorales en favor del sector político que le promete a estos tecnoligarcas acceso total a nuestros recursos, datos y minerales. Esta articulación es la que, lo más probable, derrote a Lula hoy.
2. ¿No hay posibilidades para Lula? Las hay, pero no son muchas. Deben darse una serie de combinaciones y todo debe salir prácticamente perfecto para ganar por poco. Difícil, si bien no imposible. Esta tarde, con el primer boletín, iremos sabiendo si se dieron algunas de esas combinaciones.
3. Lula ha hecho un buen gobierno dentro de un contexto geopolítico complejo y en el marco de un capitalismo mundial de bajo crecimiento. Ha entregado números buenos en lo social y datos económicos estables. Distinto al ultraderechista Bolsonaro (padre de quien hoy podría resultar ganador) que dejó un país destrozado en el que, entre otras cosas, millones de brasileños habían vuelto a sufrir hambre. A mas de la destrucción institucional que había significado aquel gobierno extremista donde el insulto y el irrespeto a las instituciones fueron la normal. Pero recordemos que Bolsonaro padre, en 2022, estuvo a punto de reelegirse. Lula le ganó por poco en la segunda vuelta de ese año. Como he dicho antes, en el mundo de hoy no basta con hacerlo bien para ganar elecciones. En estas sociedades marcadas por el declive cognitivo que provoca el uso intensivo de pantallas, y donde el conocimiento es sustituido por creencias, la política es cada vez menos administración y más gestión de emociones. Lógica que las derechas y ultraderechas, con sus discursos simples y constante uso del insulto y la mentira, dominan a la perfección.
4. Es posible que Lula pierda. Y si ello finalmente se concreta hoy terminará la carrera del que seguramente sea el político latinoamericano más exitoso y mundialmente respetado de todo lo que va de siglo XXI. Un gigante en todas las dimensiones. El hombre que sacó de la miseria a millones de brasileños y que hoy, tras más de 20 años siendo el centro de la política de la primera economía de América Latina, llega a una segunda con posibilidades de ganar. Luchando contra toda esa estructura de intereses billonarios, manipulación algorítmica y poder geopolítico que describí antes. Y si gana, será una de las remontadas electorales más épicas de la historia.
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🇧🇷🚨 Histórica carta en Brasil: Más de 60 obispos católicos rompen su neutralidad electoral y alertan que la candidatura de Flávio Bolsonaro amenaza la democracia y la soberanía nacional, orientando el voto en favor de los más pobres.
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Lula se planta con una dignidad que desborda su propia historia. Millones pueden reconocerse en esa bronca, en el orgullo de haber trabajado y en la decisión de no dejarse pisotear. Que un obrero llegue a presidente todavía les resulta insoportable:
"Señor... Yo doy y os doy el tiempo, porque voy a usar la expectativa de ganar mi minuto, porque él dijo una granadera y yo no lo voy a llevar para casa.
Él me llamó de nueve dedos.
Y yo quiero que él sepa de una cosa: si hay alguien aquí en este público que sabe lo que es el mundo del trabajo soy yo.
Si hay alguien que perdió el dedo con 17 años, fui yo. Trabajando de noche cuando no podía trabajar.
No voy a permitir que un miliciano me llame de nueve dedos. No voy a permitirlo.
¡No voy a permitirlo!
Silencio en el público, por favor.
No voy a... Él nunca trabajó en la vida, no sabe lo que es una libreta de trabajo.
El primer empleo que tuvo fue un empleo falso por parte de su padre. Trabajaba con el padre, pero se quedaba en Brasilia.
¿Y me llama a mí de nueve dedos?
Conseguir... usted va a tener que pedir disculpas.
Usted va a tener que pedir disculpas, porque el pueblo trabajador está viendo.
Millones de trabajadores se accidentan por la responsabilidad patronal que obliga a la gente a trabajar en turnos que no quiere trabajar.
Yo era menor de edad y trabajaba de noche porque o trabajaba o no comía.
Y no puede estar aquí un señorito fino que con una práctica política muy dudosa, venga a llamarme de nueve dedos."
Bolsonaro quiso humillarlo por la marca que el trabajo dejó en su cuerpo y terminó engrandeciendo la historia que pretendía despreciar. Lula encarna esa superación de las dificultades que los neoliberales celebran como “mérito”. Es tan despreciable Javier como Jair.
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Hoy, en el Día Internacional de la Lucha contra el Cambio Climático, Pamela Abreu, encargada del Departamento de Mitigación de este Consejo, nos comparte algunas de las acciones que impulsamos para avanzar hacia una República Dominicana más sostenible.
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José Manuel Albares llama a consultas a la embajadora española en Buenos Aires tras los insultos de Milei a España y al presidente del Gobierno. Exige disculpas públicas y advierte de que, si no se producen, España tomará medidas para defender su soberanía y su dignidad.
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Afirma nuevo fondo contempla una modalidad de financiamiento, compra y administración de medicamentos de alto costo que podría servir de referencia para otros países de la región.
sumundo.do/director-de-alto-…
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"Citi indicó que la popularidad de estos Gobiernos de derecha está cayendo más rápido de lo que esperaban."
bloomberglinea.com/economia/…















