Virginia GC retweeted
Situación actual de los 12 heridos en el accidente ferroviario de Urda atendidos en la sanidad madrileña:
-Permanece en UCI 1 paciente.
Además:
-1 en el Ramón y Cajal.
-1 en Getafe.
-1 en Infanta Sofía.
-1 en La Princesa.
-2 en el 12 de Ocubre.
-2 en la Fundación Jiménez Díaz.
-1 en el Clínico.
-1 en Torrejón.
-1 en el Gómez Ulla.
-1 en el Gregorio Marañón.
Además de 134 atenciones en urgencias hospitalarias.
En el propio terreno se atendieron a 18 heridos y a un bombero de la Comunidad de Madrid.
También, el SUMMA ha atendido en Atocha a 37 heridos trasladados en autobuses y a 3 de hospitales de Toledo.
Muchas gracias @CapitanBitcoin ,🙏💔
Hoy termino los IN MEMORIAM de Urda.
Llevo tres días escribiendo sobre los fallecidos. Uno por uno. Cincuenta en total.
¿Y sabes por qué? Cuando pasa algo así, lo primero que llega son números.
69 esta vez. Pero el número no dice nada, porque un número no se parece a nadie.
Estamos acostumbrados a eso. Vemos cifras de muertos cada semana, en guerras, en accidentes, en catástrofes, y seguimos con el día.
Porque una cifra no se puede querer. Solo se puede querer a alguien con cara, con nombre, con manías, con ilusiones, con defectos.
Por eso me puse a escribir. Buscando lo que hacían, lo que les ilusionaba, a quién querían, lo que habían logrado... Qué hacían en esto tan extraño que es la vida.
Para que al leerlo pensaras: este podría ser mi hermano. Esta podría ser mi mujer. Este soy yo.
Porque esa es la única manera de entender lo que se ha perdido ahí.
Y hay una cosa curiosa cuando los pones a todos juntos. Fíjate en el detalle.
En ese tren iban un señor de 74 años y un chaval de 22. Un padre que acababa de tener un hijo y una madre que iba a la boda de la suya. Una exministra del gobierno y un hombre al que lloran los vecinos de su barrio. Una compositora premiada por el Estado y un estudiante tunecino que había venido de paso, a ver el Clásico.
A las 08:53 de la mañana, el mismo sitio. La misma suerte. Ninguna diferencia.
Ya lo dejó escrito Jorge Manrique hace cinco siglos: nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir. Allí llegan los ríos grandes y los chicos, y una vez dentro, son todos iguales.
Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Todos importantes. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Su aprendizaje de vida.
En unas semanas muy pocos se acordarán de ellos. Siempre pasa. La noticia será quién ha ganado las elecciones, y en unos meses... quién sabe.
Pero ahora te costará un poco más olvidar estos ríos que conociste y que fueron a dar a la mar. A donde todos nos dirigimos.
Solo quería que lo vieras mejor. Desde el amor. Sin política. Para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
In memoriam de los fallecidos en Urda.
ÁLVARO-PAU
SÁNCHEZ SENDRA
Virginia GC retweeted
Hoy termino los IN MEMORIAM de Urda.
Llevo tres días escribiendo sobre los fallecidos. Uno por uno. Cincuenta en total.
¿Y sabes por qué? Cuando pasa algo así, lo primero que llega son números.
69 esta vez. Pero el número no dice nada, porque un número no se parece a nadie.
Estamos acostumbrados a eso. Vemos cifras de muertos cada semana, en guerras, en accidentes, en catástrofes, y seguimos con el día.
Porque una cifra no se puede querer. Solo se puede querer a alguien con cara, con nombre, con manías, con ilusiones, con defectos.
Por eso me puse a escribir. Buscando lo que hacían, lo que les ilusionaba, a quién querían, lo que habían logrado... Qué hacían en esto tan extraño que es la vida.
Para que al leerlo pensaras: este podría ser mi hermano. Esta podría ser mi mujer. Este soy yo.
Porque esa es la única manera de entender lo que se ha perdido ahí.
Y hay una cosa curiosa cuando los pones a todos juntos. Fíjate en el detalle.
En ese tren iban un señor de 74 años y un chaval de 22. Un padre que acababa de tener un hijo y una madre que iba a la boda de la suya. Una exministra del gobierno y un hombre al que lloran los vecinos de su barrio. Una compositora premiada por el Estado y un estudiante tunecino que había venido de paso, a ver el Clásico.
A las 08:53 de la mañana, el mismo sitio. La misma suerte. Ninguna diferencia.
Ya lo dejó escrito Jorge Manrique hace cinco siglos: nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir. Allí llegan los ríos grandes y los chicos, y una vez dentro, son todos iguales.
Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Todos importantes. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Su aprendizaje de vida.
En unas semanas muy pocos se acordarán de ellos. Siempre pasa. La noticia será quién ha ganado las elecciones, y en unos meses... quién sabe.
Pero ahora te costará un poco más olvidar estos ríos que conociste y que fueron a dar a la mar. A donde todos nos dirigimos.
Solo quería que lo vieras mejor. Desde el amor. Sin política. Para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
In memoriam de los fallecidos en Urda.
ÁLVARO-PAU
SÁNCHEZ SENDRA
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IN MEMORIAM
Antonio Jiménez Macía
A Antonio lo lloran los vecinos.
No una empresa, ni un ayuntamiento, ni una fría institución... los vecinos de La Poveda, su barrio de Arganda del Rey.
Dicen de él que era muy conocido y muy querido. Que marcó el barrio. Que dejó huella en todo el que lo conoció. Y que su pérdida deja un vacío enorme entre tantos que lo apreciaban.
Párate un segundo en eso.
De Antonio no sabemos a qué se dedicaba ni cuántos años tenía. Sabemos lo que dicen los suyos, que es lo que de verdad importa.
Porque cuando falta un hombre así, en su barrio lo nota todo el mundo... el del bar, el de la tienda, los del banco de la plaza, los que lo veían pasar cada día.
Hay quien es importante en todas partes menos en su barrio. Y hay quien es importante justo donde hay que serlo.
Antonio iba en el vagón 8. Su familia confirmó el viernes que lo habían encontrado sin vida, después de dos días sin saber nada.
Gente como él es la que sostiene los barrios de este país. Los que están, los que saludan, los que llevan toda la vida siendo de allí. Gente accesible en la que se puede confiar... ahora hay uno menos.
La Poveda se ha quedado más sola ahora.
Descansa, Antonio.
España llora tu muerte.
Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana he contado quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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IN MEMORIAM
Roberto Alfonso Delgado Andrade
A sus hijos les entregaron el teléfono de su padre.
Lo habían recuperado entre los restos del tren. Se lo dieron a la familia. Y aun así seguían sin saber si Roberto estaba vivo o no.
Imagínate tener el móvil de tu padre en la mano y no saber dónde está tu padre.
Su hija Constanza se plantó en Atocha a preguntar. Habían llamado a ese número decenas de veces sin que nadie contestara. Su hijo Humberto salió a los medios a pedir ayuda.
Presentaron denuncia por desaparición. Dieron su ADN.
Y mientras tanto, la foto de Roberto circulaba por las redes, compartida por desconocidos y hasta por cuentas de Protección Civil.
Roberto tenía 54 años y era venezolano. Empresario, de esa generación tan valiosa que salió de su país y rehízo aquí su vida profesional entera.
Aquel miércoles viajaba a Sevilla a visitar una obra, con la arquitecta Patricia Fernández Häring, que también murió y cuya vida hemos explicado en esta serie de homenajes.
Iban en el vagón 7, hablando de trabajo. Como quien va a cualquier sitio.
Un padre que salió a trabajar.
Descansa, Roberto.
España entera llora por ti.
Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana he contado quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
🙏
IN MEMORIAM
Roberto Alfonso Delgado Andrade
A sus hijos les entregaron el teléfono de su padre.
Lo habían recuperado entre los restos del tren. Se lo dieron a la familia. Y aun así seguían sin saber si Roberto estaba vivo o no.
Imagínate tener el móvil de tu padre en la mano y no saber dónde está tu padre.
Su hija Constanza se plantó en Atocha a preguntar. Habían llamado a ese número decenas de veces sin que nadie contestara. Su hijo Humberto salió a los medios a pedir ayuda.
Presentaron denuncia por desaparición. Dieron su ADN.
Y mientras tanto, la foto de Roberto circulaba por las redes, compartida por desconocidos y hasta por cuentas de Protección Civil.
Roberto tenía 54 años y era venezolano. Empresario, de esa generación tan valiosa que salió de su país y rehízo aquí su vida profesional entera.
Aquel miércoles viajaba a Sevilla a visitar una obra, con la arquitecta Patricia Fernández Häring, que también murió y cuya vida hemos explicado en esta serie de homenajes.
Iban en el vagón 7, hablando de trabajo. Como quien va a cualquier sitio.
Un padre que salió a trabajar.
Descansa, Roberto.
España entera llora por ti.
Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana he contado quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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Yo tampoco me montaría en un tren
#MiedoaPuente
Yo tampoco me montaría en un tren
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IN MEMORIAM
Yassine Jaouadi
Yassine tenía 23 años y vino a ver el Clásico.
Eso es todo. Un chaval que vivía en Berlín, estudiante, y que cogió un avión para venir a Madrid a ver al Barça contra el Madrid. Como hacen miles de jóvenes en toda Europa.
Vio el partido. Se hizo la foto que ves. Y al día siguiente cogió el tren para volverse.
Iba solo, en el vagón 7.
Era de Gabes, en el sur de Túnez. De allí salió a estudiar a Alemania, que es lo que hacen los chavales con ambición cuando nacen en un sitio sin oportunidades.
Su hermano Mohamed Amine tuvo que pedir un visado para poder venir a buscarlo.
Imagínate eso. Tu hermano desaparecido en otro país y tú esperando un papel para poder ir a buscarlo.
Llegó el jueves. Dio su ADN. Y esperó cuatro días.
El domingo por la noche le dijeron que las muestras coincidían. Que ese era su hermano.
Vino a ver un partido de fútbol. Y vuelve a Túnez en un ataúd, acompañado por el hermano que cruzó el mar para encontrarlo.
Veintitrés añitos.
Descansa, Yassine.
Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana he contado quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
🙏
IN MEMORIAM
Yassine Jaouadi
Yassine tenía 23 años y vino a ver el Clásico.
Eso es todo. Un chaval que vivía en Berlín, estudiante, y que cogió un avión para venir a Madrid a ver al Barça contra el Madrid. Como hacen miles de jóvenes en toda Europa.
Vio el partido. Se hizo la foto que ves. Y al día siguiente cogió el tren para volverse.
Iba solo, en el vagón 7.
Era de Gabes, en el sur de Túnez. De allí salió a estudiar a Alemania, que es lo que hacen los chavales con ambición cuando nacen en un sitio sin oportunidades.
Su hermano Mohamed Amine tuvo que pedir un visado para poder venir a buscarlo.
Imagínate eso. Tu hermano desaparecido en otro país y tú esperando un papel para poder ir a buscarlo.
Llegó el jueves. Dio su ADN. Y esperó cuatro días.
El domingo por la noche le dijeron que las muestras coincidían. Que ese era su hermano.
Vino a ver un partido de fútbol. Y vuelve a Túnez en un ataúd, acompañado por el hermano que cruzó el mar para encontrarlo.
Veintitrés añitos.
Descansa, Yassine.
Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana he contado quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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IN MEMORIAM
Marie Audan-Martin
Marie llevaba veinticinco años en Madrid.
Era parisina, pero Madrid era su ciudad. De las que llegan por una temporada y se quedan para siempre.
Tenía 50 años y dos hijos.
Dirigía el centro de formación de unos baños árabes de la capital. Y estaba metida de lleno en la vida asociativa de la comunidad francesa de Madrid: la Entraide Française, Madrid Accueil, la red de antiguos alumnos de su escuela de negocios.
De esas personas que organizan, que están en todo, que aparecen en cada acto y conocen a todo el mundo.
Hay miles de franceses viviendo en Madrid y ella era una de las que los juntaba. Siempre hay alguien así, más sociable, que se encarga de eso.
Sus amigos la han despedido con tres palabras: su discreción, su lealtad y su inmensa bondad. Y añadieron una cuarta cosa, que es la que más me ha llegado: que siempre sabía encontrar las palabras justas.
Hay gente así. Los que no hablan de más, los que están, los que cuando te pasa algo aciertan con lo que hay que decir.
Era la única víctima francesa del accidente. Su gobierno anunció su muerte con una frase breve y correcta: que estaban en contacto permanente con su familia.
Pero para los franceses de Madrid su partida era personal. Los suyos escribieron que, de repente, aquella cifra de muertos tenía nombre y tenía cara.
Ayer la enterraron al norte de Madrid.
Veinticinco años aquí.
Suficientes para ser de aquí.
Descansa, Marie.
España llora tu pérdida.
Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana he contado quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
🙏
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Marie Audan-Martin
Marie llevaba veinticinco años en Madrid.
Era parisina, pero Madrid era su ciudad. De las que llegan por una temporada y se quedan para siempre.
Tenía 50 años y dos hijos.
Dirigía el centro de formación de unos baños árabes de la capital. Y estaba metida de lleno en la vida asociativa de la comunidad francesa de Madrid: la Entraide Française, Madrid Accueil, la red de antiguos alumnos de su escuela de negocios.
De esas personas que organizan, que están en todo, que aparecen en cada acto y conocen a todo el mundo.
Hay miles de franceses viviendo en Madrid y ella era una de las que los juntaba. Siempre hay alguien así, más sociable, que se encarga de eso.
Sus amigos la han despedido con tres palabras: su discreción, su lealtad y su inmensa bondad. Y añadieron una cuarta cosa, que es la que más me ha llegado: que siempre sabía encontrar las palabras justas.
Hay gente así. Los que no hablan de más, los que están, los que cuando te pasa algo aciertan con lo que hay que decir.
Era la única víctima francesa del accidente. Su gobierno anunció su muerte con una frase breve y correcta: que estaban en contacto permanente con su familia.
Pero para los franceses de Madrid su partida era personal. Los suyos escribieron que, de repente, aquella cifra de muertos tenía nombre y tenía cara.
Ayer la enterraron al norte de Madrid.
Veinticinco años aquí.
Suficientes para ser de aquí.
Descansa, Marie.
España llora tu pérdida.
Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana he contado quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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IN MEMORIAM
Agustín Randazzo
Para buscarlo, los suyos tuvieron que describirlo.
Barba entrecana. Tatuajes a la vista. Gafas de sol. Una gorra negra. Así era Agustín. Con eso lo reconocías en una estación.
Tenía 51 años y era de Buenos Aires, pero llevaba en España desde 2002. Casi un cuarto de siglo aquí. Un argentino que llegó con lo puesto, como tantos entonces, y que acabó haciendo de Madrid su hogar.
Hacía el Madrid-Sevilla a menudo, por trabajo. Era un viaje de los de siempre.
Su hermano Jorge fue a la policía a denunciar la desaparición y después se plantó en Toledo a recorrer hospitales, uno detrás de otro, preguntando por él.
Lo peor fue que les dijeron que lo habían atendido... y luego no aparecía en ningún registro.
Un amigo suyo lo resumió en una frase: era un tipo divertido, de los que siempre echan una mano.
Veinticuatro años en España.
Vino a quedarse, y se quedó.
Descansa, Agustín.
España llora tu partida.
Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana he contado quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
🙏
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Agustín Randazzo
Para buscarlo, los suyos tuvieron que describirlo.
Barba entrecana. Tatuajes a la vista. Gafas de sol. Una gorra negra. Así era Agustín. Con eso lo reconocías en una estación.
Tenía 51 años y era de Buenos Aires, pero llevaba en España desde 2002. Casi un cuarto de siglo aquí. Un argentino que llegó con lo puesto, como tantos entonces, y que acabó haciendo de Madrid su hogar.
Hacía el Madrid-Sevilla a menudo, por trabajo. Era un viaje de los de siempre.
Su hermano Jorge fue a la policía a denunciar la desaparición y después se plantó en Toledo a recorrer hospitales, uno detrás de otro, preguntando por él.
Lo peor fue que les dijeron que lo habían atendido... y luego no aparecía en ningún registro.
Un amigo suyo lo resumió en una frase: era un tipo divertido, de los que siempre echan una mano.
Veinticuatro años en España.
Vino a quedarse, y se quedó.
Descansa, Agustín.
España llora tu partida.
Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana he contado quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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IN MEMORIAM
José Manuel Chacón
Su madre salió a decir que lo habían encontrado.
Eran las tres de la tarde. Llevaba toda la mañana en la estación de Santa Justa, esperando noticias. Y cuando le dijeron que había sido "localizado", salió feliz a contárselo a los periodistas.
Minutos después, dentro de la sala, le explicaron mejor lo que significaba esa palabra.
José Manuel tenía 31 años. Era sevillano, de Montequinto, y llevaba cinco años en la Guardia Civil.
Entró con 26 y en cinco años ya estaba destinado en Madrid, en la Unidad Técnica de Policía Judicial, la que coordina las investigaciones criminales del cuerpo. Eso no se lo dan a cualquiera.
Aquella mañana cogió el AVE para bajar a Sevilla. Ver a los suyos, resolver unos asuntos. Lo que hace cualquiera.
Fue la primera víctima sevillana confirmada. Sus compañeros del cuerpo estuvieron con su familia en la estación durante esas horas.
Pero lo que no se me va de la cabeza es esa mujer, esa pobre mujer... saliendo a dar una buena noticia.
Descansa, José Manuel.
El honor fue tu divisa.
Toda España llora tu partida.
Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana he contado quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
🙏
IN MEMORIAM
José Manuel Chacón
Su madre salió a decir que lo habían encontrado.
Eran las tres de la tarde. Llevaba toda la mañana en la estación de Santa Justa, esperando noticias. Y cuando le dijeron que había sido "localizado", salió feliz a contárselo a los periodistas.
Minutos después, dentro de la sala, le explicaron mejor lo que significaba esa palabra.
José Manuel tenía 31 años. Era sevillano, de Montequinto, y llevaba cinco años en la Guardia Civil.
Entró con 26 y en cinco años ya estaba destinado en Madrid, en la Unidad Técnica de Policía Judicial, la que coordina las investigaciones criminales del cuerpo. Eso no se lo dan a cualquiera.
Aquella mañana cogió el AVE para bajar a Sevilla. Ver a los suyos, resolver unos asuntos. Lo que hace cualquiera.
Fue la primera víctima sevillana confirmada. Sus compañeros del cuerpo estuvieron con su familia en la estación durante esas horas.
Pero lo que no se me va de la cabeza es esa mujer, esa pobre mujer... saliendo a dar una buena noticia.
Descansa, José Manuel.
El honor fue tu divisa.
Toda España llora tu partida.
Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana he contado quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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IN MEMORIAM
Fernando de Jesús Calvillo Silva
En septiembre, vendió todas sus obras.
Todas. Una exposición en una galería de Oklahoma City y no quedó ni una pieza sin comprador. Sus compañeros artistas se asombraron, porque eso no le pasa a casi nadie.
Cinco semanas después cogió un tren en Madrid.
Fernando era escultor. Tenía 45 años y había nacido en Aguascalientes, en México, donde fue profesor universitario y promotor cultural antes de marcharse.
Hace cuatro años se instaló en Oklahoma con su marido, Lawrence, que también es artista. Él trabaja la joyería. Dos artistas viviendo juntos, cada uno con lo suyo.
Allí Fernando era director de relaciones con la comunidad en una organización de artes visuales. Daba a conocer a los artistas de la zona y, según cuentan, arrimó el hombro especialmente con la comunidad hispana.
Estaban de vacaciones en España. Iban sentados juntos, asientos C y D del vagón 8.
Lawrence salió vivo del tren con las piernas muy mal. Y se puso a buscarlo entre los hierros.
No lo encontró.
Su hermana Alehmi cogió un avión en México para venir a buscarlo.
Un hombre que se pasaba la vida ayudando a que se viera el trabajo de otros. Y que acababa de vender el suyo entero.
Descansa, Fernando.
España está de luto por ti.
Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana he contado quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
🙏
IN MEMORIAM
Fernando de Jesús Calvillo Silva
En septiembre, vendió todas sus obras.
Todas. Una exposición en una galería de Oklahoma City y no quedó ni una pieza sin comprador. Sus compañeros artistas se asombraron, porque eso no le pasa a casi nadie.
Cinco semanas después cogió un tren en Madrid.
Fernando era escultor. Tenía 45 años y había nacido en Aguascalientes, en México, donde fue profesor universitario y promotor cultural antes de marcharse.
Hace cuatro años se instaló en Oklahoma con su marido, Lawrence, que también es artista. Él trabaja la joyería. Dos artistas viviendo juntos, cada uno con lo suyo.
Allí Fernando era director de relaciones con la comunidad en una organización de artes visuales. Daba a conocer a los artistas de la zona y, según cuentan, arrimó el hombro especialmente con la comunidad hispana.
Estaban de vacaciones en España. Iban sentados juntos, asientos C y D del vagón 8.
Lawrence salió vivo del tren con las piernas muy mal. Y se puso a buscarlo entre los hierros.
No lo encontró.
Su hermana Alehmi cogió un avión en México para venir a buscarlo.
Un hombre que se pasaba la vida ayudando a que se viera el trabajo de otros. Y que acababa de vender el suyo entero.
Descansa, Fernando.
España está de luto por ti.
Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana he contado quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.
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IN MEMORIAM
Daniel Rodríguez Marín
A Daniel lo buscaron cientos de desconocidos.
Su cara estuvo dos días circulando por las redes. Gente que no lo había visto en su vida compartiendo su foto, preguntando, moviéndola por si alguien sabía algo.
Y al final fue alguien de los suyos quien escribió que ya no había esperanza. No un ayuntamiento, ni un colegio profesional con su comunicado. Alguien que lo quería, contándolo como buenamente pudo.
Trabajaba en una empresa de logística en Algete, al norte de Madrid. De esas que hacen que las cosas lleguen: camiones, almacenes, paquetes que aparecen en tu puerta porque hay gente ocupándose de que aparezcan.
Toda una vida profesional dedicada a que las cosas llegaran a su destino.
Él iba en el vagón 8.
Y no llegó.
De Daniel no se ha contado mucho más. Ni cargos, ni premios, ni titulares. Un trabajador que cogió un tren un miércoles por la mañana para ir a hacer su trabajo.
Eso es casi todo el mundo.
Eso somos casi todos.
Descansa, Daniel.
España reza por tu alma.
Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, su manera de ser. Esta semana contaré quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra hueca. Para que nadie los olvide.















