Mi momento más maduro ha sido aprender a vivir el desapego de manera saludable. Si alguien me acompaña, está bien, si no, también. Si alguien quiere hablar conmigo, lo valoro, si no, lo respeto. Aprendí a querer sin depender emocionalmente, a dar mucho amor a quienes me rodean, pero sin imponer expectativas ni obligaciones.
¿Ex? No, ella no es mi ex, ella es mi pasado, no mi enemiga. Es la mujer que una vez amé con cada parte de mi corazón, con la que soñé un para siempre. Ella es la mujer que me enseñó lo que se siente el amor, hermoso y doloroso a la vez. Ella es la razón por la que sonreí, la razón por la que creía en el amor. Tal vez ella ya no esté aquí, pero aún ocupa un lugar especial en mis recuerdos, ella siempre será mi mejor historia de amor.
Ojalá te vaya tan, pero tan bien, que nunca tengas razones para volver a buscarme. Ojalá conozcas tantos lugares que nunca volvamos a coincidir en ninguno. Que estés tan ocupado cumpliendo tus sueños que no tengas tiempo de pensar en mí. Te deseo la mejor vida, siempre y cuando sea lejos de la mía.
Hay suegras que dicen: “Yo no me meto en la relación de ustedes”, pero siempre tienen algo que opinar y aconsejarle a su hijo sobre cómo actuar con su pareja.
Después se hacen las desentendidas, cuando muchas veces son ellas quienes influyen en sus decisiones sin dar la cara. 😒❤️
Me niego a enseñarles a mis hijos que deben tolerar cosas como:
"Sigue siendo tu tía"
"Tienes que quererla porque es tu prima"
"Sigue siendo tu abuela"
"Al final, son tu familia"
Quiero que crezcan sabiendo que no están obligados a soportar faltas de respeto, malos tratos ni humillaciones de nadie, por más familia que sea.
