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El dolor de un mal sueño

Joined April 2023
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El juego de posición en su versión más radical es la anulación del individuo. Es la consecuencia artificial de reducir los matices de los jugadores. Los jugadores en edades tempranas al jugar en la calle no tienen nunca un DT, no juegan con escuadra y cartabón, se despliegan en+
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Espacio incierto vs espacio concreto. Un hilo. En los últimos años ha habido un auge del juego estrictamente posicional y de conceptos ligados a este, como lo es el de la zona 14. Sus prosélitos afirman que, al dividir la cancha en 18 parcelas, la que queda en la frontal del+
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Milton Delgado vs River.
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During my study on Pekerman's Argentina I began to notice the recursive use of diagonal patterns. It was as if the player's perceptions were aligned along invisible diagonal lines. Here's a small commentary on a WC 2006 warm-up game vs Angola.
"The Art of Playing Diagonally" El Gráfico (Argentina's most prestigious football publication for decades), September 1993.
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“Soy muy respetuoso y un admirador de la gambeta –dijo una vez Marcelo Bielsa–. Es más: considero que dos gambetas juntas cambian el contenido de un partido, lo despeja, lo oxigena, lo hace más saludable”. En lo que va del Clausura 2026 (le quedará una última fecha de la fase de zonas, que se jugará entre miércoles y viernes próximos), Ángel Correa, el 10 de River, es el futbolista con más gambetas (80). Y el tercero, Leonel Flores (70), el desequilibrante atacante de Boca. Boca (133) es el segundo equipo con más gambetas exitosas, mientras que River (109) se ubica noveno. “Muchísimas veces el jugador utiliza ese recurso específico en una acción del juego que no lo admite –analizó otra vez Bielsa–. La gambeta tiene vida propia. ¿Cuál es la forma de anularla? Reprimiéndola. La gambeta debería ser bendecida y nunca reprimida”. Lejos de permanecer en desuso, con la confianza depositada en Flores y en Tomás Aranda –ahora en recuperación de una lesión–, más la autoconfianza ganada por Alan Velasco a partir de los minutos de juego, y con las contrataciones millonarias de Correa y de Thiago Almada, Boca y River se entregaron a la gambeta. Ellos son –y no sólo ellos– los herederos superclásicos de los Ariel Arnaldo Ortega –el Burrito– y los Ángel Clemente Rojas –Rojitas–. La gambeta saca marcas de encima, eleva la autoestima, contagia al equipo. Y, porque enciende a los espectadores, en ella habita una cierta puesta en escena del arte de jugar a la pelota, que –incluso en un Boca-River– puede ser admirado por los futboleros hinchas contrarios (una gambeta, como si fuese un medicamento prescripto, reduce la histeria, saca la cabeza del termo). Los gambeteadores buscan la gambeta durante el partido: no se juega a gambetear, como no se juega a hacer jueguitos. Es uno de los mayores tesoros de un futbolista, de los más cotizados en el mercado de compra-venta. La gambeta desordena y desorganiza, abre mares en tiempos de fútbol burocrático (control y pase). Puede darse por las puntas, en el 1 vs. 1, entre el wing (pongámosle, Flores), y el lateral, y ser la precuela del gol. Puede emerger por el centro –y vale más porque pone de frente al arco rival–, por los pasillos interiores, donde juegan, balanceándose, los buenos de verdad (pongámosle, Correa). La gambeta como desequilibrio individual en función de los requerimientos del equipo. También como recorte previo a la finalización. Es lo que la imaginación permite, como una apilada, como el “Gol del Siglo” de Maradona a Inglaterra en México 1986 (el viernes, Diego hubiera cumplido 66 años). En El gaucho Martín Fierro (1872), poema narrativo escrito en verso por José Hernández, hay “gambetas”, porque en El matadero (1871), primer cuento de la literatura argentina, de Esteban Echeverría, ya andábamos “gambeteando”. “Varios muchachos gambeteando a pie y a caballo se daban de vejigazos o se tiraban bolas de carne, desparramando con ellas y su algazara la nube de gaviotas que columpiándose en el aire celebraba chillando la matanza. Oíanse a menudo a pesar del veto del Restaurador y de la santidad del día, palabras inmundas y obscéneas, vociferaciones preñadas de todo el cinismo bestial que caracteriza a la chusma de nuestros mataderos, con las cuales no quiero regalar a los lectores”, leemos en El matadero. “Y en las playas corcobiando / pedazos se hacía el sotreta, / mientras él por las paletas / le jugaba las lloronas, / y al ruido de las caronas / salía haciéndose gambetas”, leemos, a posteriori, en el Martín Fierro. La gambeta, quintaesencia del fútbol argentino. Por eso, “vamo’ a bailar, / para cambiar esta suerte / Si sabemos gambetear, / para ahuyentar la muerte”, como canta la Bersuit en El baile de la gambeta (2004). Para ahuyentar la muerte –quizá mejor para olvidarnos de la muerte, más un domingo–, jugamos al fútbol –quizá mejor, jugamos a la pelota–. Y entonces nos creamos un Boca-River, el sumo partido entre los partidos en la tierra de plata, de “argentum”.
Boca (Flores, Velasco) y River (Correa, Almada) necesitan la gambeta que rompe la alta posesión, desactiva la tendencia –centro, toque– y le pone turbo al avance. Es la quintaesencia del fútbol argentino, y determina más que el arbitraje. En @tiempoarg. tiempoar.com.ar/ta_article/b…
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Partidàs de Boubacar Kamara contra el mig del camp milionari del City, un més a la seva col·lecció. Esperem que aquest any les lesions siguin lleugeres amb ell, perquè el seu futbol és preciós.
2 minuts de Boubacar Kamara "posant-se nerviós" sota pressió.
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Boubacar Kamara vs Man City Most underrated midfielder in PL
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Debo empezarlo. Tengo cero ideas acerca de la calidad de la obra.
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Lo terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida. Hay alguien nuevo hoy día a la altura de Silvio?
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No quise repetir autor, pero Borges y Dostoyevski fueron fundamentales en etapas distintas
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